NUESTROS BUENOS PROPÓSITOS DE SALUD PARA EL 2018

 

Si algo caracteriza el mes de enero, son los buenos propósitos con los que siempre empezamos el nuevo año. Sobre todo porque tenemos muy presentes los excesos que, aunque no queramos, siempre acabamos cometiendo en diciembre…

Si tú has sido de los pocos que has conseguido vencer la tentación, ¡enhorabuena! ¡no necesitas muchos consejos! Pero, si, como yo, perteneces a esa mayoría que hemos pecado… y ¡mucho! nos toca poner manos a la obra para arreglar el desaguisado.

Por eso, en la Farmacia Marta Arriola, nos hemos marcado 6 propósitos para este nuevo año.

 

 

Primer propósito: Dejar de fumar.

Menos mal que éste yo ya lo cumplí en el año 1999 (en diciembre, por los pelos, pero lo conseguí); así que, ¡uno menos! Para los que todavía lo tenéis pendiente, ¡éste puede ser el año definitivo! Sería un logro muy importante, ya que fumar es la causa de muerte más fácil de prevenir.

 

Segundo propósito: Comer más sano.

Este se me ha despistado bastante en diciembre, así que a partir de ahora, pasaré a seguir estas cuatro normas básicas:

1º Que la base de mi dieta diaria incluya verduras, hortalizas y frutas

2º Que el aporte de grasa venga fundamentalmente de fuentes de calidad: aceite de oliva, frutos secos, aguacates y pescados azules, preferentemente de pequeño tamaño.

3º Que la bebida principal sea el agua

4º Que el consumo de procesados sea bajo: la mayor parte de nuestra dieta debe estar formada por alimentos que se encuentren tal y como salieron de la tierra, o tal y como estaban en el animal de origen (si es que consumimos productos de origen animal). Es decir, productos frescos, sin envasar y sin lista de ingredientes. Con ésto nos quitamos de un plumazo almidones, sal y conservantes que muchas veces no sabemos ni lo que son…

Además le pediré consejo a nuestra nutricionista Nerea, que nos visita cada 2 semanas y es la reina preparando dietas personalizadas, adaptadas a todo tipo de circunstancia: exceso de peso, deportistas, exceso de colesterol, de glucosa  y según los gustos o preferencias alimentarias de cada persona.

 

Tercer propósito: Hacer ejercicio.

También este propósito lo tengo un poco abandonado desde que ha empezado el frío, y vamos más tapados… y eso que nuestro “compi” Jon está preparándose para correr la maratón ¡él sí que ha cumplido bien los buenos propósitos de 2017!

Como ya sabemos, realizar ejercicio de forma habitual tiene muchos efectos beneficiosos para la salud: pérdida de peso, disminuye la presión arterial,  reduce el estrés, ayuda a dejar de fumar, ayuda a controlar el azúcar en sangre, y aumenta el nivel de colesterol-HDL (el colesterol que protege nuestras arterias), entre otras muchas cosas… ¡Un montón de beneficios! Así que, sí o sí, tenemos que tomarnos muy en serio este propósito.

Un buen plan de acción es hacer una lista de las actividades físicas que nos gustan, usar menos el coche y el ascensor, buscar más gente que se apunte al plan para motivarnos, e ir cambiando de actividad para no aburrirnos.

Objetivo: empezar de forma progresiva hasta hacer por los menos 30 minutos de ejercicio diario todos o casi todos los días.

 

Cuarto propósito: Dormir más y mejor.

Dormir bien, es tan importante para nuestro cuerpo como comer o hacer ejercicio regularmente. Un sueño reparador, además de ayudarnos a cumplir con el día a día, nos ayuda a controlar el estrés y a mantener un estado de ánimo equilibrado.

Aquí culturalmente dormimos menos de lo que deberíamos, porque nos vamos a a la cama mucho más tarde que en otros países. Si ése es tu caso, la solución es “fácil”: habrá que ponerse serios y cambiar las costumbres diarias, para que dormir menos de 7-8 horas al día sea la excepción.

Cuando la falta de sueño no es problema de acostarse tarde sino de algo más, tendremos que intentar buscar una causa fisiológica o psicológica, y corregirla. A veces basta con disminuir o incluso evitar la cafeína durante el día para volver a dormir bien. Otras veces dos días seguidos te has despertado a la misma hora y el cuerpo, al que le encanta la rutina, adopta ese nuevo horario y habrá que reeducarlo. Las causas pueden ser múltiples, pero con un mal descanso la salud se resiente, y con consecuencias negativas sobre el cuerpo y el cerebro. ¡Así que no lo aceptes, y no te rindas porque la falta de sueño tiene solución!

 

Quinto propósito: Controlar mi salud.

A partir de determinada edad es importante empezar a realizar revisiones anuales con el objetivo de poder detectar algunas enfermedades en fases tempranas, así como de controlar determinados factores de riesgo, que con el tiempo pueden afectar a nuestra salud.

En general, un adulto sano debería empezar a partir de los 40 años a realizar revisiones anuales generales de control de la glucosa, colesterol, presión arterial y salud general.

A partir de los 50 años, deberíamos considerar obligatorias los siguientes controles:

– Control rutinario de la glucosa, colesterol y tensión arterial.

– Control dental: una visita al dentista y una limpieza profesional anual.

– Control oftalmológico: revisión cada dos años de la presión intraocular y a partir de los 65 años una revisión anual más profunda de fondo de ojo, cataratas, glaúcoma…

– Control prostático: niveles de PSA y tacto rectal. Comenzaremos antes si aparecen síntomas.

– Mamografía: permite detectar el cáncer de mama en su fase inicial aumentando la posibilidad de curación. En caso de tener antecedentes familiares, debemos adelantar a los 40 años la obligación de la revisión.

– Control ginecológico: se recomienda comenzar este hábito desde el comienzo de las relaciones sexuales y mantenerlo a lo largo de la vida, al menos cada 2 años.

– Densitometría ósea: especialmente las mujeres a partir de la menopausia tienden a disminuir la densidad del hueso y aumenta el riesgo de desarrollo de osteoporosis.

– Control colorrectal: A partir de los 50 años todas las personas debemos realizarnos un análisis para detectar sangre oculta en heces.

 

Así que, aunque muchas veces nos da mucha pereza, y no encontramos el momento para hacer las revisiones que nos toca, definitivamente, ¡merece la pena!. Es un muy pequeño el esfuerzo y muy grande el beneficio. ¡No lo dejéis para mañana, el tiempo es oro!

 

Y 6º propósito: Sonreír cada día:

Este seguramente es el más fácil pero… ¡tan importante! No debemos quitar importancia a nuestra sonrisa. La conducta de sonreír relaja los músculos faciales y tranquiliza el sistema nervioso. También envía más oxígeno al cerebro y desencadena la secreción de unas sustancias químicas cerebrales denominadas endorfinas. Estas sustancias químicas nos ayudan a sentirnos bien y a adoptar una actitud positiva. Reírse puede hacer que descienda la tensión arterial, aliviar el estrés y levantar el ánimo.

Y además el efecto no sólo nos beneficia a nosotros, sino a todos los que nos rodean. ¿Os imagináis si todos conseguimos cumplir este propósito?

 

 

Estos son nuestro propósitos para el 2018. ¿Qué os parecen?¿Estáis dispuestos a acompañarnos?

Si os ha gustado esta propuesta, pero encontráis dificultad para cumplir alguno de estos propósitos por vuestros propios medios; si consideráis que podemos echaros una mano, por ejemplo, para dejar de fumar, para comer correctamente, para dormir mejor, o con cualquier otra duda o consejo que necesitéis, ya sabéis donde estamos… A vuestra completa disposición. ¡Feliz año nuevo!

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